Para tu Transformados por el Evangelio (Lucas 7,:31-35), aquí tienes las preguntas guía:
1. Lectura: ¿Qué dice el texto?
- La parábola de los niños en la plaza: Jesús compara a la gente de su generación con niños caprichosos que protestan tanto si les tocan la flauta para bailar como si les cantan canciones de duelo. ¿Cómo describe el Evangelio la postura de quienes siempre encuentran una excusa para rechazar el llamado a la conversión?
- La contradicción en los juicios: Juan el Bautista vino sin comer pan ni beber vino y dijeron que tenía un demonio; viene el Hijo del hombre compartiendo la mesa y lo critican llamándolo comilón, bebedor y amigo de pecadores. ¿De qué manera esta doble moral saca a la luz la cerrazón del corazón humano ante los diferentes caminos que Dios utiliza?
- La sabiduría justificada: El pasaje concluye con la afirmación: «Pero la sabiduría ha sido justificada por todos sus hijos». ¿Qué nos enseña esta frase sobre cómo el fruto auténtico de la fe demuestra la verdad del plan de Dios por encima de las opiniones de los demás?
2. Meditación: ¿Qué me dice Dios hoy?
- Superar la insatisfacción caprichosa: A veces caemos en la actitud de que nada nos acomoda en la vida espiritual o comunitaria. ¿Te descubres en ocasiones poniendo condiciones o pretextos rígidos a Dios para no dejarte confrontar ni transformar por su Palabra?
- El peligro de etiquetar: Los opositores de Jesús juzgaron a Juan por ser austero y a Jesús por ser cercano a todos. ¿Sueles encasillar a las personas por su estilo, carácter o forma de vivir la fe, perdiéndote de la gracia que Dios te envía a través de ellas?
- Reconocer a Dios en las distintas etapas: Dios sale a nuestro encuentro tanto en los momentos de sobriedad y silencio como en los momentos de gozo y comunión fraternal. ¿Tienes la apertura para acoger a Dios en las diversas circunstancias de tu jornada sin pretender que todo sea bajo tus propios términos?
3. Oración : ¿Qué le respondo yo al Señor?
- Abre tu corazón a Jesús y pídele que libere tu mirada del prejuicio y la hipercrítica.
- Una propuesta de oración:
«Señor Jesús, hoy reconozco que a veces me parezco a esos niños del Evangelio: me cuesta estar conforme y busco excusas en los defectos o estilos de los demás para no convertir mi corazón. Te pido perdón por mi falta de docilidad. Dame un espíritu humilde y abierto para reconocer tu sabiduría en los distintos momentos y personas con los que me cruzo día a día. Enséñame a valorar el bien dondequiera que germine. Amén».
4. Contemplación / Acción: ¿A qué me comprometo hoy?
- Un ayuno de juicio y queja: Hoy, cada vez que sientas la tentación de criticar o rechazar la actitud de alguien porque no coincide con tu manera de pensar o actuar, harás una pausa silenciosa. En lugar de juzgar, buscarás activamente un aspecto positivo en esa persona y le agradecerás a Dios por su presencia en tu vida.
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